Descubriendo mis raíces

Josué tiene muchas ganas de terminar el colegio para ayudar a su comunidad

Las raíces de los árboles se encuentran en lo profundo de la tierra, y desde ahí lo nutren y le dan estabilidad. Lo mismo sucede con las raíces familiares, están ocultas, hay que remover la tierra para descubrirlas.

A sus tres años, Josué quedó solito, su papá falleció en un accidente de tránsito y su mamá cargada de su hermanito pequeño, fue impactada por un rayo y también falleció. A su corta edad, Josué tuvo que vivir en la casa de sus tíos, un año con uno y otro año con otros. Ninguno quiso hacerse cargo completamente de él.

Los siguientes 8 años, fueron para Josué una travesía, llegó a vivir con una tía que lo maltrataba, él recuerda que “cada noche tenía que tender un cartón en el piso para dormir”, por esta razón, llegó a vivir en un centro de acogida del Estado.

A sus 16 años, Josué decidió ir en busca de sus raíces. Ansioso de encontrar a familiares, emprendió un viaje al municipio de Huari del departamento de Oruro, a media hora de éste se encuentra la comunidad de Karainachi, lugar donde sus padres vivieron y donde él nació.

Al llegar a su comunidad, Josué reconoció la vieja casita donde vivió sus primeros tres años de vida. La casita permaneció intacta, hecha de adobe y pajas que cubren el techo; los candados fueron guardianes de las habitaciones. Josué paseó por el pequeño patio de tierra donde jugaba cuando era bebé. “Ahí jugaba con mi mamá”, recordó con un poco de nostalgia.  

A pocos pasos, las autoridades originarias del lugar se acercaron para darle la bienvenida, en medio de personas que nunca había visto, muchas de ellas mayores, Josué se presentó. Todos se acercaron a abrazarlo y decirle “bienvenido, yo soy tu “tío” y aquí tienes tu familia”, “tu papá era una gran persona, muy colaborador, sigue sus pasos”.

Josué se conmovió aún más, al darse cuenta que en su comunidad nunca estaría solo y que sus padres le dejaron la mejor herencia: sus raíces.

Josué es participante de una familia SOS de Aldeas Infantiles SOS en la ciudad de Oruro, después de la visita, se encuentra más seguro de sí mismo, y tiene muchas ganas de terminar el colegio e ingresar a la universidad, para volver a su comunidad y cosechar las tierras que sus padres dejaron.

Comparte en: